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Historia

Los exsoldados que defendieron el Regimiento 29 del ataque montonero aún esperan una indemnización

 


Los exsoldados que participaron de la ceremonia en el Cementerio Virgen del Carmen.

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  • El día estaba nublado, sombrío, oscuro, ayer por la mañana en el Cementerio Virgen del Carmen durante el acto homenaje a los héroes que ofrendaron sus vidas en defensa del Regimiento de Infantería de Monte 29, durante el 5 de octubre de 1975.
    En el aire podía respirarse por un lado el orgullo del heroísmo demostrado por los mártires, pero al mismo tiempo el dolor de la ausencia física de jóvenes que fueron asesinados en forma cobarde y artera, lo que se suma a la inexplicable falta de reivindicación de derechos hacia los exsoldados.

    Lo que pasa es que a 39 años del ataque al Regimiento de Infantería de Monte 29 de Formosa, a manos de la organización guerrillera Montoneros, los exsoldados que defendieron el cuartel, a la bandera nacional y a la democracia, todavía esperan una indemnización económica, una pensión... algo.
    Por eso, la historia de vida de hoy está dirigida a los familiares de quienes perdieron a sus seres queridos ese trágico domingo y a todos los que no dudaron en defender y repeler el frustrado intento de copamiento del cuartel.

    Los jóvenes asesinados por los montoneros hoy tendrían en su mayoría 60 años y fueron arrancados de esta vida, de sus proyectos y sus familias de manera inesperada. Desde ese 5 de octubre de 1975 el vacío y el dolor llegó para quedarse en las familias de los soldados conscriptos asesinados: Heriberto Dávalos, Antonio Arrieta, José Coronel, Dante Salvatierra, Ismael Sánchez, Tomás Sánchez, Edmundo Sosa, Marcelino Torales, Alberto Villalba y Hermindo Luna, el subteniente Ricardo Massaferro y el sargento Víctor Sanabria.
    También murieron los policías Pedro Alegre y Felipe Ibáñez y los civiles Celso Pérez y Mamerto Cáceres; mientras que en las filas de los guerrilleros fueron 15 los que perdieron la vida.

    En estos casi 40 años mucho se escribió, se filmó y se dijo sobre el ataque del 5 de octubre de 1975, incluyendo numerosos artículos del diario La Mañana, que cubrió los hechos desde el primer día; y uno de los libros que más repercusión tuvo fue “Operación Primicia”, del periodista y escritor Ceferino Reato, publicado en 2010.
    Esa siesta del domingo 5 de octubre, la organización guerrillera Montoneros atacó el Regimiento de Infantería de Monte 29, el Casino de Suboficiales de la fuerza y el Aeropuerto Internacional Formosa.

    El ataque al cuartel comenzó pasadas las 16 horas y la guardia estaba a cargo de un grupo de soldados conscriptos, que en su mayoría provenía de familias de escasos recursos de la capital y el interior provincial.
    Los guerrilleros contaban con una inteligencia previa dentro del mismo Regimiento; se trataba de un joven soldado santafesino llamado Luis Roberto Mayol.
    Esa tarde, mientras algunos conscriptos dormían y otros estaban ya duchándose, Mayol le arrebató el fusil a su compañero del Puesto de Guardia Nº 2 y abrió los portones para permitir el ingreso de 5 camionetas que transportaban unos treinta montoneros fuertemente armados.

    El primer vehículo se dirigió al Puesto de Guardia Nº 1, cerca de la Guardia Central, donde el sargento Víctor Sanabria estaba intentando operar una radio, y al descubrirlo lo mataron para cortar toda comunicación con el exterior. Simultáneamente, otro pelotón de montoneros entró al dormitorio de la Guardia y mató a 5 soldados que estaban durmiendo. Otros conscriptos murieron en las duchas, alcanzados por las granadas arrojadas desde las ventanas del baño. Conducidos por Luis Mayol, los asaltantes del regimiento sabían dónde se hallaban los depósitos de armas y de municiones, joven que fue muerto cuando intentaba replegarse de la guardia junto a sus compañeros, que fueron encerrados por el fuego cruzado de los soldados que respondían al ataque desde los alrededores de la pista de combate y la ametralladora del cabo primero Guillermo Tissera emplazada cerca del mástil de la Bandera.
    Los montoneros llegaron con siete pelotones de combate compuestos por más de 50 guerrilleros, en su mayoría vestidos con uniforme militar, y emplearon casi 20 automóviles que utilizaron para la fuga.

    Luego de robar cincuenta fusiles automáticos FN FAL, los atacantes se dirigieron al Aeropuerto local, desde donde, previa confrontación armada con algunos militares que se hallaban en esa zona, escaparon en una avioneta Cessna que aterrizó en un campo correntino; y en un Boeing 737 de Aerolíneas Argentinas que bajó en una pista improvisada en las cercanía de Angélica, Provincia de Santa Fe.

    Al día siguiente, el entonces presidente provisional Italo Luder dio a conocer los decretos 2770, 2771, y 2772, creando un Consejo de Seguridad Interior integrado por el presidente y los jefes de las fuerzas armadas, y extendió a todo el país la orden de “aniquilar el accionar de los elementos subversivos”.
     


    “Cada 5 de octubre es duro para nosotros”

    Los exsoldados que participaron de la ceremonia de ayer en el Cementerio Virgen del Carmen coincidieron en que cada 5 de octubre tienen sentimientos encontrados porque más allá del heroísmo demostrado durante la defensa del Regimiento 29, resulta inevitable no recordar a los amigos que murieron ese día en combate.
    Ricardo Valdez, Silverio Molina, Ramón Bianesqui, Exequiel Albornoz, Nicolás Giménez, Bernardino Gómez, el herido en combate Daniel Quintana, Mateo Amarilla, Gabriel Orué, Cesar Ginés, Francisco Molina, Catalino Peña y Héctor Lenarduci compartieron sus sentimientos y opiniones con La Mañana.

    “Cada 5 de octubre es duro para nosotros. Este día representa muchas cosas porque hay sentimientos encontrados. Por un lado, un día glorioso, porque pudimos repeler el ataque cobarde de los montoneros y también de dolor por la muerte de nuestros amigos. Eramos muy jóvenes y no esperábamos un ataque de esa naturaleza y mucho menos en Formosa, que siempre fue una comunidad tranquila. Ese ataque marcó nuestras vidas y la de las familias de nuestros héroes que murieron en defensa del Regimiento y de la democracia”, expresaron.
    En otro tramo de la entrevista, dijeron que resulta difícil digerir y aceptar que el Gobierno nacional haya dado subsidios y reconocimientos a quienes atacaron el cuartel y a sus familias cuando se olvidaron de los que resultaron víctimas de ese ataque, producido durante un gobierno democrático hacia quienes prestaban servicio bajo bandera.

    “La comunidad formoseña siempre nos reconoció y apoyó porque somos hijos de esta tierra, pero el Estado siempre se mantuvo ausente. Cómo puede ser que a 39 años todavía tengamos que seguir con los reclamos de reconocimiento económico que por derecho nos pertenece. Eso nos pone tristes, porque ni siquiera tenemos una pensión ni ayuda monetaria. Los montoneros fueron indemnizados, pero nosotros no.
    Pero como cristianos que somos dejamos todo en manos de Dios, que seguramente se acordará de nosotros. Nuestro reclamo está en trámite y duele mucho el tiempo transcurrido y que sigamos en este punto. Basta de este tipo de reconocimiento que se limita sólo a un acto y una ofrenda floral, porque esto no nos soluciona los problemas. Lo que pedimos es lo que nos corresponde, un trato similar al que recibieron nuestros atacantes: indemnización y pensión porque nosotros también somos humanos”, se quejaron.
     


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